Despierta, es un nuevo dia.
Hoy todavia cuenta, aun puedes llevar a cabo tu sueño
No mires el obstaculo delante tuyo, ni le des el poder que no tiene.
Mira hacia adelante, lo que esta despues de el.
No apartes tus ojos de Jesus, sosten tu mirada en el.
"Puestos los ojos en Jesus, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de el, sufrio la cruz, menospreciando el oprobio, y se sento a la diestra de Dios."
Que tengas un buen dia.
Pienso, luego, existo
"Vosotros sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
En lo cual vosotros os alegrais, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo."
1 Pedro 1:5-7
domingo, 18 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
Dias de Furia
Como si no fuera suficiente con el dolor que, de forma natural producía la herida, todavía me esperaban las necesarias e indispensables inyecciones de antibioticos y analgésicos que, bajo ciertas argucias, me aplicaban las asistentes de enfermería.
Y digo argucias, porque, cuando aplicaban el antibiotico decían: ¡No mi amor, lo que duele es el analgésico! Esto, no lo vas a sentir. Y asi, a la inversa, cuando aplicaban el analgésico.
De manera que, cuando las veía venir, mi dolor era doble: el que sufría mi alma por el engaño y el que producía el veloz ingreso en mi vena, de las dichosas sustancias.
¿Qué, cuánto dolía? Tanto como el abandono.
Sin embargo, a la segunda noche, descubrí que Dios tenía potestad también sobre aquel dolor, que los medicos decían, era necesario por unos cuantos días y que parecia tener vida propia.
Casi como a las dos de la madrugada del lunes, justo en el momento en que estaba a punto de desfallecer, sin siquiera poder pedir auxilio, porque ya todos habian dicho que este proceso era natural y necesario, oré y le dije al señor que si él tenía potestad sobre todas las cosas, entonces también la tenía sobre ese aguijón que estaba embargando mi cuerpo y mi alma. Casi con la toalla, a punto de caer al suelo, empecé a recitar el Salmo 23 (el que sé de memoria desde que era niña) y luego el 34, en partes.
La última frase que recuerdo haber dicho antes de alcanzar el ansiado sueño fue: "Muchas son las aflicciones del justo pero de todas ellas le librará Jehová" (Salmos 34:20)
Al día siguiente, cuando desperté, ese dolor con el que había luchado, y que había luchado imbatiblemente contra mí, se había ido.
Y digo argucias, porque, cuando aplicaban el antibiotico decían: ¡No mi amor, lo que duele es el analgésico! Esto, no lo vas a sentir. Y asi, a la inversa, cuando aplicaban el analgésico.
De manera que, cuando las veía venir, mi dolor era doble: el que sufría mi alma por el engaño y el que producía el veloz ingreso en mi vena, de las dichosas sustancias.
¿Qué, cuánto dolía? Tanto como el abandono.
Sin embargo, a la segunda noche, descubrí que Dios tenía potestad también sobre aquel dolor, que los medicos decían, era necesario por unos cuantos días y que parecia tener vida propia.
Casi como a las dos de la madrugada del lunes, justo en el momento en que estaba a punto de desfallecer, sin siquiera poder pedir auxilio, porque ya todos habian dicho que este proceso era natural y necesario, oré y le dije al señor que si él tenía potestad sobre todas las cosas, entonces también la tenía sobre ese aguijón que estaba embargando mi cuerpo y mi alma. Casi con la toalla, a punto de caer al suelo, empecé a recitar el Salmo 23 (el que sé de memoria desde que era niña) y luego el 34, en partes.
La última frase que recuerdo haber dicho antes de alcanzar el ansiado sueño fue: "Muchas son las aflicciones del justo pero de todas ellas le librará Jehová" (Salmos 34:20)
Al día siguiente, cuando desperté, ese dolor con el que había luchado, y que había luchado imbatiblemente contra mí, se había ido.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Voy al otro lado
Discúlpeme madame tormenta hágase a la izquierda que voy al otro lado y usted no me lo impedirá. perdóneme señor problema usted ya no es tan grande, usted ya ni es problema.
Es que ya he puesto mi confianza en aquel que me libertó
El que me llamo me dijo que nunca me dejará
Y voy al otro lado, junto a aquel que me llamó
Y voy al otro lado, allá en la orilla de donde vengo, mucha gente se ha quedado
pero yo puse mi vista al frente y voy al otro lado
Discúlpeme madame tormenta déjeme contarle, que si no le hago caso, es por que estoy mirando mas allá
perdóneme señor problema es que me falta el tiempo y usted no es importante, no.
por que ya he puesto mi confianza en aquel que me libertó
El que me llamo, me dijo, que nunca me dejará
Y voy al otro lado, junto a aquel que me llamó
y voy al otro lado, allá en la orilla de donde vengo mucha gente se ha quedado
pero yo puse mi vista al frente y voy al otro lado.
* Es la letra de una cancion que me gusta mucho y me alentó durante este tiempo de mi vida.
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